La Economía de los Consumidores

Jueves, 17 de Octubre de 2019

'Al oligopolio energético le importa poco o nada empobrecer a la mayoría de la población', Alba del Campo

Entrevista a Alba del Campo, periodista, miembro de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, que reúne a casi 350 organizaciones de toda España, y directora del documental 'OligopolyOFF'.

02-07-2015

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Alba del Campo es periodista y miembro de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, que reúne a casi 350 organizaciones de toda España. Es la directora del documental OligopolyOFF, un trabajo que durante dos años le ha llevado a enfrascarse en la realidad de la problemática energética de nuestro país, desde la opacidad del sistema eléctrico actual hasta el papel que juegan las energías renovables para conseguir una energía más limpia. 

¿Cómo ve el actual modelo energético? 

Tenemos un modelo energético injusto, antidemocrático, insostenible, excluyente e insolidario, donde una elite empresarial ha secuestrado la política energética a la ciudadanía y la ha puesto al servicio de sus propios intereses. A este tejido de empresas, del cual forman parte las empresas del oligopolio, pero no sólo, hay que incluir a los grandes bancos y las grandes constructoras, sólo le preocupa maximizar sus beneficios, cueste lo que cueste.

Lo estamos viendo, al oligopolio le importa poco o nada empobrecer a la mayoría de la población, excluir a millones de personas del acceso a un bien tan básico como es la energía y empujarnos a todos al colapso ambiental con el cambio climático.

Sin embargo, yo soy optimista. Estamos en un momento de efervescencia social en el que la gente está ya muy harta de que le tomen el pelo cada mes en la factura de la luz y hay cada vez más personas pasando de la resignación a la acción. Creo que precisamente en este momento de cambio, debemos ser especialmente cuidadosos y cuidadosas, y no subirnos al tren de las soluciones milagro que nos vendan de cara a las próximas elecciones. 

No vale sólo con sustituir una tecnología por otra para resolver los problemas del sector, como tampoco vale seguir a ciegas al partido de turno que nos prometa días de vino y rosas. Debemos comprender qué política energética propone cada uno y decirle a nuestros gobernantes lo que queremos que hagan, lo que es sensato. Las renovables hoy son más baratas que las energías fósiles y estamos en un punto de no retorno en lo que respecta al cambio climático, lo sensato ahora es hacer la transición a un modelo energético basado en el ahorro, la eficiencia, la transparencia, la participación ciudadana y las renovables, un modelo energético democrático donde la gente sea responsable de sus decisiones.

¿Cuál ha sido la prioridad de la última reforma eléctrica?

Creo que la mayor parte de la población tiene claro a estas alturas que el Gobierno de Mariano Rajoy, con José Manuel Soria al frente de Industria, sólo ha protegido los intereses del oligopolio energético (y aquí incluyo al eléctrico y al fósil). Lo vemos también en el apoyo a las prospecciones petrolíferas en Canarias y el Mediterrano y en la promoción del fracking. Respecto a la reforma eléctrica es importante que la gente sepa que salvo PNV y CIU, el resto de partidos del Parlamento no sólo rechazaron la reforma eléctrica del PP en su totalidad, sino que, gracias a una iniciativa ciudadana de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, se comprometieron por escrito a derogar esta ley con un cambio de gobierno. 

No se entiende que se haga una reforma del sector eléctrico y en ella no haya una sola medida para paliar la pobreza energética, que afecta ya a 7 millones de personas en España; como tampoco se entienden el boicot al desarrollo de las energías renovables o que dupliquen el precio del coste fijo de la luz, para que la gente, independientemente de lo que ahorre, pague siempre más. 

El PP y el PSOE han escrito ya demasiados BOEs para el oligopolio, y esta reforma es un hito más en un camino poblado de desvergüenza. Un hito que boicotea el futuro del sector para asegurar los beneficios de unas empresas que deberían asumir que su modelo se acaba. 

Necesitamos recuperar cuanto antes la política energética de este país. Si no, vamos a estar pagando sus despropósitos de por vida. Hoy nos pretenden cargar una deuda de 30.000 millones derivada de una serie de decisiones de las que la ciudadanía no es responsable. Pero la deuda es sólo la punta del iceberg, porque por ejemplo, alargar la vida de las centrales nucleares, así como obligarnos a seguir quemando carbón para producir electricidad tiene unas consecuencias económicas y ambientales nefastas hoy, pero hipotecan el futuro del país. Por poner un par de ejemplos concretos, estas empresas sólo se hacen responsables de los residuos nucleares de sus centrales unas pocas décadas, ¿quién va a costear su mantenimiento durante los miles de años que siguen siendo peligrosos? ¿van a pagar las consecuencias del cambio climático que están provocando para generar una energía que ya podría ser renovable? No parece. 

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¿Cómo puede ser que aún con todos los beneficios de las compañías eléctricas, la ciudadanía les deba 30.000 millones de euros?

Esa misma pregunta la formulamos en el documental #OligopolyOFF y creo que se la hace la mayor parte de la sociedad española. Digamos que, con esto de que la energía ha sido siempre cosa de expertos y la ciudadanía se haya preocupado escasamente de lo que pasa en el sector, los gobiernos de PP y PSOE han permitido que creciera una deuda de dimensiones extraordinarias, sin que la ciudadanía les exigiera transparencia o rendición de cuentas. En la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético llevamos casi 3 años exigiendo una auditoría de costes del sector eléctrico. De hecho, en 2013 la diputada Laia Ortiz llevó al Congreso esta iniciativa y tanto el PP, como el PSOE votaron en contra. La opacidad es completamente intencionada.

El déficit de tarifa no es sino producto de decisiones tomadas primero por el gobierno de Jose María Aznar y no resuelto por los gobiernos de Zapatero. Partidos que todavía hoy, con la mitad del país escandalizada, no dejan de protagonizar el bochornoso espectáculo de las puertas giratorias, pasando de la gestión pública, a formar parte de los consejos de administración de las empresas que se están beneficiando y mucho de sus decisiones. 

Hay un problema de modelo no sólo energético. En el fondo nos resistimos a asumir que no sólo tenemos un modelo energético fallido, sino que el actual modelo de democracia está haciendo aguas. No podemos seguir manteniendo en el poder a una clase política que en lugar de redistribuir la riqueza, para disminuir las desigualdades, sea quien la concentre y la desvíe a manos de sus amiguetes del IBEX35. No sólo es un problema de casta, necesitamos recuperar la política energética, sí, pero también cambiar la manera en que hacen política aquellos que gobiernan.

¿Los consumidores cuentan con alternativas a este modelo?

Por supuesto. En materia energética, para tener una vida digna, necesitamos tener acceso a unos mínimos energéticos. Queremos que estos mínimos sean un derecho que los Estados reconozcan y aseguren. No se puede dejar la dignidad de las personas en manos de un grupito de empresas sin conciencia ni corazón, porque estamos viendo que no les importa lo más mínimo cortarle la luz a las familias, mientras sigan ganando sus cientos o miles de millones cada año. 

Y como ciudadanos y ciudadanas tenemos derecho a escoger qué fuentes energéticas queremos utilizar y en qué tipo de infraestructuras deben invertir nuestros gobiernos. No tiene ningún sentido seguir subvencionando los combustibles fósiles o seguir manteniendo las centrales nucleares en funcionamiento. Yo creo que si hoy hubiese un referéndum energético, la gente apostaría sin dudarlo por las renovables.

A mi parecer, el punto de partida del nuevo modelo energético no es una tecnología concreta, es la introducción de la ética como elemento fundamental del nuevo modelo. Necesitamos asegurar una vida digna a la gente que habita hoy el planeta y a las generaciones futuras. Por lo tanto, no nos queda otra que pasar del actual modelo centralizado, basado en las energías fósiles y en la nuclear, a otro distribuido, donde la energía se produzca allí donde se va a consumir y con fuentes renovables. 

Pero, es cada vez más evidente que el poder del oligopolio energético y de la élite político-financiera es tan grande, que sólo si la ciudadanía se moja, puede forzar un cambio de rumbo. Y ahí vamos a necesitar el apoyo de las organizaciones de todo tipo y por supuesto, de los periodistas que no pueden seguir informando al margen de los intereses de la ciudadanía. La hipoteca no lo puede justificar todo. Necesitamos que los profesionales de cualquier ámbito trabajen con conciencia a favor del cambio de modelo energético.

¿Cómo empezamos a crear un modelo alternativo?

Para empezar, hoy todo el mundo puede dejar de darle el dinero de su factura de la luz a las empresas del oligopolio (Endesa, Iberdrola, Gas Natural-Fenosa, EON, HC Energía) y pasarse a una comercializadora de electricidad que comercialice sólo energía renovable, y ahí puede encontrar también cooperativas sin ánimo de lucro que se dedican a informar a la gente para que gaste menos y que se involucre en el cambio de modelo energético. Hay muchos ejemplos, cada vez más, están Goiener, Som Energía, Energética, Zenzer, Nosa Enerxía, Solabria,… 

Una vez nos hemos cambiado de comercializadora, hay que alfabetizarse en materia energética. ¿Qué pone en mi factura de la luz? Entenderlo, ver cómo puedo ahorrar energía en mi casa y luego, ayudar a mis familiares y conocidos a ahorrar, que nos lo agradecerán y mucho. ¿Cómo? haciendo una pequeña auditoría doméstica, utilizando un medidor y viendo cuánto gasta cada aparato doméstico; identificando por donde se nos escapa la energía y cortando los consumos inútiles.

También tenemos que adecuar nuestro contrato de electricidad a nuestras necesidades, porque la mayor parte de la gente estamos pagando mantenimientos o conceptos que no necesitamos. Esto con las cooperativas de comercialización de renovables no pasa. Y para ahorrar dinero, si podemos, bajarnos la potencia y pedir a nuestra compañía la discriminación horaria. 

Pero, ¡ojo! No nos dejemos engañar por esos comerciales del oligopolio tan majos y majas que llaman a nuestra puerta y nos prometen descuentos del 25%, porque lo más probable es que si les hacemos caso, acabemos pagando más. Yo recomiendo a la gente que me pregunta sobre el tema, que no les abra la puerta. Estos comerciales cobran por todos los cambios que nos hacen, independientemente de la situación del usuario.

Hay muchas formas de implicarse, bien a través de las cooperativas, bien emprendiendo proyectos de ahorro a nivel comunitario, bien a través de organizaciones como la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. Sea como sea, hay que involucrarse a través del consumo, de la producción y/o el activismo. En la Unión Europea han hecho estudios comparativos que dejan claro que la transición energética a un modelo renovable ha avanzado más en aquellos países donde hay más gente implicada. Dinamarca y Alemania están a la cabeza y en ambos países la ciudadanía ha logrado que la apuesta por las renovables sea un compromiso de Estado, independiente del signo político del gobierno, los gobernantes tienen la obligación de avanzar en la transición energética. Justo lo contrario que en España.

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¿Por qué esa insistencia por 'demonizar' y penalizar el autoconsumo? 

Porque cuestiona en términos económicos el actual modelo energético. Hoy por hoy ya es más barato consumir la electricidad que produces con un panel fotovoltaico en el tejado de tu casa o tu negocio, que la que te viene de la red. Ante esto, el Gobierno tiene dos opciones (OJO que a día 1 de julio de 2015, todavía no se ha aprobado el RD): regular para facilitar la introducción progresiva del autoconsumo o frenarlo en seco, porque el autoconsumo va a cambiarlo todo. 

Es evidente que la introducción progresiva del autoconsumo ahorraría costes a los usuarios y al sistema eléctrico, evitando las pérdidas en el transporte de la electricidad, entre otras cosas, y supondría una bajada de la demanda de la electricidad, que hoy producen las centrales fósiles y que por tanto, una parte del negocio de las empresas más poderosas de este país se iría poco a poco al garete. 

Teniendo en cuenta que los combustibles fósiles son cada vez más caros, que el cambio climático está aquí y que España es uno de los países de Europa que más va a sufrir sus consecuencias con la subida de las temperaturas, las olas de calor y las sequías; frenar el autoconsumo es una decisión absolutamente irresponsable.

¿Es posible un modelo energético basado 100% en las energías renovables? 

Un modelo 100% renovable es posible y los lugares donde se están tomando en serio la transición energética lo demuestran. Sin embargo, creo que esa etiqueta es incompleta. Yo no trabajo por un modelo 100% renovable y ya está. Trabajo por un modelo energético responsable, democrático y justo, donde las el cambio de tecnologías centralizadas y contaminantes da paso a tecnologías más accesibles, comprensibles y manejables por la gente. Donde las decisiones sobre qué energía consumir están en manos de la gente y donde somos responsables de nuestra huella ecológica y el impacto social de nuestro consumo en el planeta. 

Yo estoy en contra de un modelo energético renovable donde la energía está en manos de los mismos. Porque un modelo renovable centralizado, puede reproducir muchos de los grandes errores del pasado, que empiezan por mantener a la ciudadanía al margen de la vida política. Necesitamos empoderarnos en materia energética para impedir las injusticias que hoy se producen. Injusticias de países del Norte global, sobre los del Sur global e injusticias dentro de los propios países. 

¿En qué puede beneficiar el modelo renovable en manos de la gente? 

Proporcionaría mayor libertad a los sujetos y a las empresas puesto que los costes energéticos en lugar de subir, una vez implantadas las renovables, bajarían y se estabilizaría. Habría un mayor bienestar en las ciudades, gracias a la reducción de la contaminación de los combustibles fósiles de las calefacciones y los transportes. Un modelo renovable y distribuido reduciría el poder de los imperios energéticos, permitiría el acceso a la energía a más gente, puesto que sería más barato, y por tango reduciría la desigualdad social. Un modelo energético renovable nos permitiría reducir el impacto del cambio climático y por tanto, poder mirar a la cara a las generaciones futuras. Un modelo energético renovable es el camino a un mundo en paz, puesto que no seríamos cómplices de las guerras por los combustibles fósiles.

Las energías renovables nos benefician a todos y todas menos a las grandes empresas del oligopolio fósil y a las grandes constructoras y bancos. En el documental #OligopolyOFF recogemos el ejemplo de la isla de Samso, en Dinamarca, donde van camino de conseguirlo, ya tienen el 100% de la electricidad renovable y el 100% del calor, ahora están embarcados en la sustitución del transporte fósil por renovable. Y lo están logrando con la implicación de la gente de la isla, tanto para financiar las infraestructuras, como para llevar a cabo los proyectos. Que se puede, se puede, es cuestión de voluntad política y de que la gente se moje.

¿En qué consiste la revolución energética ciudadana? ¿Cuál es el papel de los consumidores en este movimiento?

La revolución energética ciudadana que retratamos en #OligopolyOFF es un fotograma de una película colectiva, que se construye día a día y de la que cada vez forman parte más personas. Recuerdo que cuando empezamos a pensar esta tercera parte de la saga #Oligopoly, que iniciara Jordi Évole de forma involuntaria con '#Oligopoly. El juego de la energía', teníamos una cosa clara: en este episodio la ciudadanía vence al oligopolio. Es la única opción. 

El #OligopolyOFF es por tanto, una invitación a ser parte de ese cambio que todo el mundo quiere ver, hacia una sociedad justa, democrática y sostenible donde en lugar de competir, la gente colabora en la construcción de aquello en lo que sueña. Nuestra propuesta es que empecemos por la energía.

Comentarios: 2

2 - 23-07-2015 - 02:46:18 h
Nunca se dijo mas claro. Mi agradecimiento a quienes luchan por conseguirlo y mi felicitación a Alba

1 - 22-07-2015 - 12:03:13 h
Hay que acabar de una vez con el desmesurado precio energético que hunde a familias y empresas, no solo a las pequeñas hasta la GM se queja de estos costes que les incrementa considerablemente el producto final, lo que signifca menos consumo y en consecuencia mas desempleo, lo de siempre. ¿Así vamos a salir de la crisis?.

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