La Economía de los Consumidores

Jueves, 24 de Octubre de 2019

Los cigarrillos electrónicos, una nueva adicción con resultados imprevisibles a largo plazo

Muchos consumidores están convirtiendo a los cigarrillos electrónicos en un sustitutivo del tabaco debido a la falsa creencia de que ayudan a dejar de fumar y son más saludables. Los últimos estudios desvelan que como los cigarrillos convencionales contienen sustancias nocivas y pueden resultar igual de adictivos. Andalucía y Cataluña ya han tomado medidas para regular su consumo.

27-11-2013

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Cada vez es más habitual encontrarse a fumadores usando los cigarrillos electrónicos en los establecimientos donde está prohibido fumar. Estos aparatos se comercializan como una alternativa al cigarro tradicional y, al no estar sujeto su consumo a regulación jurídica ni probada la toxicidad del vapor que produce, se pueden fumar en los lugares donde está prohibido el tabaco convencional. Otra de las consignas con las que se relaciona este producto es que ayudan a dejar de fumar y son menos nocivos que el tabaco, algo que no está demostrado y que ha sido desmentido por los recientes estudios realizados. En muchos países americanos ya ha sido prohibido su uso en los espacios públicos.

Los e-Cigars, más conocidos como cigarrillos electrónicos, nacieron en China y actualmente están teniendo un gran auge en Estados Unidos y en los países de la Unión Europea. Estos cigarrillos electrónicos no emplean el tabaco y convierten la nicotina en vapor inhalado por el usuario, por lo que los vendedores lo han comercializado como una solución menos nociva para los fumadores y una ayuda para los consumidores que desean poner fin a su adicción al tabaco. Aunque no hay ningún estudio científico que avale o se oponga a esta supuesta ayuda, es cierto que el uso de los cigarrillos no supone una pérdida del hábito de fumar y está sirviendo para que vuelva a ser una imagen común ver a personas con cigarrillos en los establecimientos donde está prohibido por ley fumar tabaco tradicional.

Los comerciantes de los e-Cigars comparan estos cigarrillos con los parches de nicotina terapéuticos para dejar de fumar. Sin embargo, este argumento es fácilmente desmontable con los estudios realizados por la Agencia de Drogas y Alimentos estadounidense y el departamento de salud de Canadá, que han encontrado dos sustancias dañinas en su composición: el dietilenglicol (sustancia que si supera unos determinados rangos puede ser letal para los humanos) y las nitrosaminas (sustancia que habitualmente es causa del cáncer de esófago). La propia Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha advertido que los cigarrillos electrónicos pueden causar cambios en los pulmones a corto plazo muy parecidos a los causados por los cigarrillos normales y que provocan cáncer, ya que contienen sustancias idénticas a las que lleva el cigarro convencional.

Según un estudio del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) -un organismo federal estadounidense-, los e-Cigars están teniendo el efecto contrario entre una población particularmente vulnerable: la de los jóvenes, que están empezando a fumar. Uno de los principales motivos es la variedad de sabores que se ofrece, lo que tiene buena acogida entre este mercado en particular. Además, el estudio reveló una tendencia de signo contrario: la de quienes, no habiendo fumado nunca, probaron los electrónicos y continúan usándolos de forma habitual.

En España no existe una legislación específica respecto a los cigarros electrónicos, sólo la Agencia de Salud Pública de Cataluña ha presentado una propuesta de acuerdo para prohibir su uso en los espacios cerrados y Andalucía los prohibirá en colegios y centros de salud. Sin embargo, otros países han prohibido su uso. En Panamá están prohibidos, basado en los estudios de la FDA que confirman su contenido de dietilenglicol, responsable de la muerte de cientos de panameños entre 2006 y 2009. En Canadá, Australia, Argentina y Uruguay también están prohibidos. Igual ocurre en México, donde la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) de la Secretaría de Salud advirtió a la población que no existe evidencia científica de que este producto constituya una alternativa médica para dejar de fumar y que el consumo de nicotina ocasiona enfermedades respiratorias, neoplasias, problemas cardiovasculares y cerebrovasculares, las cuales pueden causar la muerte del fumador. Además, en mayo del 2011, la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria y Productos de Salud (AFSSAPS) recomendó "no consumir" esos productos, que sólo están disponibles en comercios especializados y en Internet. Por su parte, la Unión Europea no prohíbe el uso de estos cigarrillos y rechazó una propuesta de la Directiva de Productos de Tabaco para regular los cigarrillos electrónicos como fármacos, pero se está planteando limitar su uso en los espacios cerrados, al igual que pasa con el tabaco.

Es evidente que tras estos nuevos cigarros electrónicos se esconde unos intereses comerciales que están lejos de ser caritativos, al mantener a los fumadores adictos a otro producto distinto que no va a suponer una mejora en su salud con respecto a los cigarrillos tradicionales. Si está pensando en dejar el tabaco, desde ADICAE recomendamos utilizar otras vías para dejar de fumar que, aunque utilizan metodologías con resultados que tardan más tiempo en ser efectivos, no suponen un riesgo para la salud y son más efectivas a largo plazo. Además también pedimos al Ministerio de Sanidad que regule el uso de estos dispositivos. Acuda a su sede ADICAE más cercana y conozca nuestra campaña para dejar de fumar en donde le ayudamos a dejar el tabaco y ahorrar dinero en el proceso.

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