La Economía de los Consumidores

Jueves, 17 de Octubre de 2019

El peso de los extranjeros en el mercado de la vivienda se triplica, pero no justifica un alza de precios

De cada cinco viviendas que se compran en España, una es ya para un ciudadano no español. Es la conclusión a la que llega el Consejo del Notariado, que atestigua con cifras un fenómeno que se viene detectando en el mercado inmobiliario, pero que no sirve, eso sí, para justificar un posible repunte de demanda y precios. Porque, en efecto, los extranjeros ganan terreno a los españoles, pero eso no significa que estén comprando muchas más casas; algo más que en 2012 sí, pero todavía un 25% menos de lo que lo hacían en 2008.

10-10-2013

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Medios de comunicación, publicaciones especializadas, "expertos" en economía y ladrillo... Una ofensiva mediática conquista la agenda informativa en España con la idea-fuerza de que el mercado inmobiliario está recuperándose y que va siendo hora de interrumpir la bajada del precio de los pisos. Se apoyan en una idea que tiene parte de verdad, pero sólo parte: los extranjeros compran cada vez más casas. Y esto es así, pero sólo en parte y, desde luego, no hasta el punto de justificar un posible alza de precios.

Las cifras exactas las da el Consejo General del Notariado. Estos profesionales han registrado, en efecto, que el peso de los compradores extranjeros en el sector del ladrillo español se ha triplicado en los últimos cinco años, pasando de un 6-7% del total en 2008 a un 20% en la actualidad; esto es, a verano de 2013, una de cada cinco viviendas vendidas en España ha sido adquirida por un comprador extranjero. Y es cierto que el volumen de viviendas que están comprando registra una tendencia creciente; la compraventa por extranjeros en los seis primeros meses del año creció el 13,6 % frente al mismo periodo de 2012, hasta alcanzar las 24.552 operaciones.

Más aún, en el segundo trimestre las transacciones hechas por extranjeros crecieron el 22,6 %, hasta 14.593 operaciones, de las cuales más de la mitad, el 54,9 %, fueron realizadas por no residentes en España, con belgas y franceses como nacionalidades que más crecen. Por CCAA, los no residentes adquirieron viviendas preferentemente en la costa, lo que demuestra su perfil comprador; segundas residencias para particulares, oportunidades de compra a precio de saldo y reventa fuera de España para inversores profesionales.

Pero esta recuperación no esconde el desplome de la demanda por parte de los compradores españoles (un 70% menos entre junio de 2007 y junio de 2013) ni el hecho de que, realmente, tampoco es que los extranjeros estén comprando más casas que hace unos pocos años. De hecho, esas 24.552 adquisiciones registradas por los notarios de enero a junio de este año son un 25% menos de las más de 32.000 que se firmaron, por extranjeros, entre enero y junio de 2007. Es cierto que hay repunte de demanda de extranjeros, pero muy puntual, aún inicial y, desde luego, no suficiente como para justificar una nueva burbuja de precios.

Un mercado paralizado

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Desde luego, lo que las estadísticas notariales no esconden es que el mercado de la compraventa de inmuebles sigue estando profundamente castigado por la crisis, y que no hay visos de que se produzca una recuperación sostenida y suficiente de la demanda que haga prever lo contrario. Junio de 2013 se cerró con poco más de 22.000 viviendas vendidas, casi un 70% menos de las que se cerraron en el mismo mes de 2007, menos de la mitad que en 2008, e incluso tres veces menos de las que se cerraron en junio de 2010. Es, en todo caso, mínimo de la década. Y julio no se recuperó, se vendieron un 8% menos de inmuebles que en julio de 2012, la mitad que en 2008, igualmente en mínimos del periodo.

La banca, la mayor inmobiliaria de España, tiene un interés muy comprensible en que se revitalice el mercado de la vivienda y, sobre todo, que lo haga a precios mayores de los que se registran ahora. Pero ya se le ha rescatado con dinero público para que sus activos inmobiliarios no la lleven a la quiebra, así que no debería tener tanta prisa por adelantar otra burbuja del ladrillo que sería absolutamente fatal para los consumidores.

El importe medio de las actuales hipotecas, alrededor de 100.000 euros, es un tercio menor que los máximos de 150.000 euros pre-crisis, y no debería subir; si se ajustaran a la caída de la demanda, los precios podrían bajar aún incluso otro tercio más. Ocurre, claro está, que si eso sucediera los abusos habituales en materia hipotecaria, cláusulas suelo, diferenciales de tipos más que abusivos, productos vinculados... Tendrían una capacidad menor de generar esos beneficios a costa del consumidor que tanto gustan en los despachos de las grandes entidades financieras.

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