La Economía de los Consumidores

Jueves, 14 de Noviembre de 2019

Poca autocrítica de la CNMV a la hora de evaluar su actuación durante 2012

“Satisfactorio”. Ésta es la calificación que se autoimpone la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como balance de su actuación a lo largo del año 2012, un año marcado por la proliferación a gran escala de conflictos relacionados con el ahorro y los productos tóxicos de inversión de las entidades financieras en plena reconversión y crisis del sector. Una nota injusta a juicio de ADICAE, que sigue denunciando el escaso interés de la CNMV por defender a los consumidores, por facilitarles sus reclamaciones y por escuchar la voz de las asociaciones legitimadas.

02-04-2013

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“En conjunto, el grado de seguimiento de los objetivos del Plan 2012 ha sido satisfac­torio, especialmente teniendo en cuenta el complejo contexto en el que la CNMV ha desempeñado sus actividades”. Literal, del informe del Plan de Actividades 2013 recién presentado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que incluye un balance del año pasado con muy escasa autocrítica. La entidad destaca de sí misma su ritmo de adaptación a las “actuaciones derivadas de la reestructuración del sector financiero en España, con el intenso ritmo de cambios normativos que han afectado directamente a funciones de la CNMV, la mayor necesidad de supervisión a todos los niveles y la creciente actividad internacional”, que han requerido importantes esfuerzos de la institución.

Esfuerzos que, si se han producido, no han ido en la dirección adecuada, no han servido ni están sirviendo para mejorar la transparencia de las entidades financieras en su actividad de captación de ahorro e inversión. No es posible hablar de un balance satisfactorio en la CNMV cuando en 2012 ha estallado con toda su crudeza la panoplia de conflictos y fraudes relacionados con productos de ahorro-inversión, entre los que las preferentes son el ejemplo más conocido, pero ni mucho menos el único; la CNMV ha sido cómplice de haberse permitido a la banca recapitalizarse a costa de los preferentistas. Miles de millones de euros de pequeños ahorradores atrapados en los bancos españoles convierten la crisis chipriota “en apenas una broma frente a las quitas que se están imponiendo a los ahorradores españoles”.

“Objetivos preventivos”

Un breve vistazo a la propia memoria de la CNMV desvela debilidades reconocidas por la entidad, que desmerecen ese balance “satisfactorio”. A modo de 'buenos deseos' para 2013, la entidad dice que “se van a introducir algunos elementos novedosos... En primer lugar, y basándose en la experiencia adquirida en los últi­mos años, se va a procurar realizar, en la medida de lo posible, algunas actividades de supervisión marcadas por 'objetivos preventivos' o voluntad de prevención para tratar de detectar posibles problemas de forma anticipada. De esta forma, se pretende atajar futuros problemas potenciales para los inversores en una fase muy temprana”. Lo que viene a reconocer que, a pesar de las advertencias de las organizaciones de consumidores, la CNMV ha hecho bien poco por prevenir lesiones a sus derechos.

Otro 'debe'. “En segundo lugar, la CNMV va a intentar reducir sus plazos de actuación cuanto sea posible. Una administración pública más ágil y eficaz presta un mejor servicio al ciudadano, lo cual, a la postre, es el objetivo de la CNMV. No obstante, en este pro­pósito, como también en las actividades de supervisión preventiva, hay que ser consciente de las restricciones, tanto legales como de medios disponibles... El elevado número de reclamaciones de los inversores que se continúa recibiendo en la CNMV obliga a seguir dedicando especiales esfuerzos, acordes con el proceso iniciado a lo largo de 2010”, refiere la institución, que vuelve a reconocer su lentitud, falta de medios y de normativas para poder actuar a favor de los ciudadanos.

En fin, el reconocimiento de estas debilidades implica que la CNMV no ha hecho su labor como es debido. La prioridad de la entidad debería ser poner a los consumidores, a la defensa de sus derechos, como objetivo fundamental de la operativa de la Comisión de Valores. Y hacer que sus planes de prevención estén basados en las inquietudes de los reclamantes, del creciente número de ciudadanos que elevan su grito ante el mediador. Sin embargo, sin un cambio profundo de mentalidad por parte de éste último, orientada hacia los usuarios, este cambio de actitud, estos “objetivos preventivos”, serán solo papel mojado. No es un asunto nuevo, ni mucho menos; la CNMV mantiene años de actividad alejada de estos objetivos realmente necesarios, y está más pendiente de lo que necesita la banca que de lo que demandan los ciudadanos.

¿Más información?

Mantiene la CNMV que “este año se ha avanzado satisfactoriamente en la difusión del programa de educa­ción financiera en Tercero de la ESO, iniciado en 2011. En concreto, se ha presenta­do el programa a las principales organizaciones educativas de colegios concertados y privados y a las consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas, y se ha trabajado intensamente en la formación del profesorado. Adicionalmente, como parte de su función de formación general de los inversores minoristas, la CNMV ha organizado cursos dirigidos a determinados colectivos, como jubilados y discapaci­tados, y ha publicado y actualizado guías para facilitar la comprensión de los aspec­tos más complejos de los mercados financieros”.

Un párrafo entero que defiende la labor formativa e informativa de la entidad. Sin embargo, desde ADICAE se atestigua precisamente lo contrario; en materia de ahorro e inversión, los consumidores españoles se encuentran tremendamente confusos, faltos de la necesaria información con la que poder afrontar de manera crítica su relación con los bancos. Las acciones formativas de la CNMV no llegan de manera generalizada, y lo que llega es tremendamente poco trabajado, poco más que lo que publican las entidades financieras de sus propios productos, muy complaciente con ellas y nada dirigido a que los consumidores puedan decidir con suficiente conocimiento.

En fin, son estos algunos de los aspectos que la CNMV, como prácticamente el resto de los organismos supervisores y reguladores en materia bancaria, financiera y de seguros en España, necesitan mejorar de manera inmediata y valiente si quieren, de verdad, cumplir con la labor mediadora y justa que se les atribuye. Para ello, desde luego, necesitan escuchar de una vez por todas la voz de las asociaciones de consumidores legitimadas que, como ADICAE, llevan ya muchos años, antes de la crisis económica, alertando de su falta de vista, del relajo de sus prácticas de vigilancia, tolerando los abusos bancarios que tanto dolor están causando a millones de ciudadanos.

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